El agua fría y cristalina corría por tu cintura,
 tu largo cabello se dejaba juguetear por el viento,
 y  alegre él, lo rosaba cerca al agua;
 que celosa, atrapaba sus puntas y las mojaba,
 traviesa tu, sumergías todo tu cuerpo en ella,
 que con rabia te apresaba queriendo no salieras,
sin embargo con regia voluntad y alegría, emergías,
cual diosa  de mis sueños ante mí,
con tierna sonrisa me has robado el alma
 con semejante momento he vuelto a creer
bendigo las desgracias que he pasado
mujer… mujer… mi diosa mujer.
6190

Cargando comentarios...