Punto brillante aurora radiante
ángel  sin alas, amor sin egoísmo,
regalaste  amor con cada respiro
era   música  y colores,
lo que tu alma ofrecía.
 
Oh atardecer amarillo  de fugaz despedida
Oh frío mudo, mortal consigna,
llegaste en la mañana del miércoles once de mayo
en forma de lluvia fuerte,
rompiendo  el  calor viviente.
 
Amasa  madre mía, éstos recuerdos vivientes
satura  con besos  mi  alma, que hoy  se niega a la calma,
canta de nuevo  canciones que purifiquen silencios.
 
Seguiremos por el sendero
que construiste con tus enseñanzas,
te amaremos por siempre
como  tú,
a  nosotros.
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