Hoy me encuentro una vez más,
tras el silencio de la madrugada devastada...
 
con el retrato de tus ojos y tu boca,
con una caricia de poeta magica sobre mí,
con tu recuerdo de ayer.
 
como olvidar tu voz, tus gestos,
y la forma de cómo me miras...
y me tocas mientras hacemos el amor.
 
Me dueles,
me duele cada segundo contigo...
porque sé que te extrañaré más al irme.
 
En el viaje de regreso, no son sólo
carreteras lo que traigo en la maleta,
son los ríos que se mudan conmigo...
Es la lluvia ácida,
que con gotas agrias caen en la herida
de mi corazón abierto por tu distancia.
 
No paro de llorar, no estás aquí.
Viento largo y tardío, tiempo maldito,
mala medicina para esta instancia sin ti.
 
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