Princesa mapuche.
¿Crees en la sirenas? Me preguntó-
Bueno, he visto hadas, asi que si, por qué no habrian de existir sirenas- le contesté.
Ah! que bueno- me dijo - por que en esa cascada que se ve
entre esas araucarias un tio vió unas sirenas. Muy pocas veces estos seres se dejan ver, por eso, mi papá me dice, que si yo veo algún ser de la naturaleza, no tengo que hacer nada. La naturaleza dice cuando mostrarse, por ejemplo, por aca cerca hay una formación rocosa que le llamamos "el monumento" y no siempre se deja ver, una tía que tenia muchas ganas de verlo, nunca se mostró, con mi hermano lo buscamos y lo buscamos y nunca apareció. Es que mi tía estaba muy ansiosa, por eso...
Yo estaba extasiada escuchando los relatos de esta princesita de 11 años. Su belleza opacaba la belleza del bosque de araucarias milenarias. Fué impresionante verla arriba de
Ayania, su yegua blanca con negro. Su pelo largo azabache, sus ojos almendrados con un tinte verdoso (heredado de su abuelo alemán que nadie, ni su padre conoció), su piel canela contrastaba con la blanca luminosidad de su sonrisa. Pero lo más que llamaba la atención, era su alma inconmesurablemente pura.
Kmkeñ era una localidad ultramontana, pocos lugares de Chile se pone el sol en la cordillera de los Andes. Hacía algunos meses les había llegado luz eléctrica y como gran cosa, se habían conseguido un televisor, un reproductor de videos y unas películas en blaco y negro de cine mexicano de los años 40. No llegaba señal de televisión y algunas veces les llegaba de una radioemisora de Argentina, por esta radio supieron que ese temblor fuerte en realidad fue el terremoto del 27 de febrero del 2010.
Con esta niña redescubrí la magia. De verdad las sirenas existen y las hadas. Es una verdad que solo se encuentra en lo Profundo que solo algunas personas lo vislumbran y muchas veces son herencias de nuestros antepasados originarios.
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