No, esto no es una historia novelada o un cuento corto, aunque así lo parezca, quizás algunos hasta se reirán de la narración que a continuación leerán. En realidad es una "NOTICIA" que yo la catalogo como dramática y se hace al mismo tiempo denuncia al ser publicada.
Este es un día muy diferente de los demás para Manuel, joven recién casado y a punto de convertirse en papa. Al llegar el momento esperado, este se levanta temprano y comienza a empacar  todo lo relacionado con el nacimiento de su heredero; en una canasta grande coloca toda la ropita del futuro bebe y en un bolso la ropa adecuada para la parturienta, también algunas otras cosas no tan necesarias, pero que se compran en ocasiones como estas. ¡Ha! Debo señalar que la esposa de Manuel parirá a su hijo por cesárea, por eso es que tenían casi todo preparado y el día señalado para el alumbramiento de Manuelito, pues es un barón el que viene.
Nuestro amigo, abre la puerta principal de su casa, acto seguido se dirige con el bolso en una mano y la canasta en la otra hacia la parte trasera de su auto, que había estacionado previamente frente a su vivienda, abre la maleta del carro e introduce toda su preciosa carga en ella cerrándola después; pero en ese preciso momento ocurre lo inesperado e inaudito. Dos hombres, armados con sendas pistolas lo echan a un lado diciéndole.
_ ¡No te muevas! nos llevamos el carro, pórtate bien y no te pasara nada; acto seguido lo despojan de las llaves del carro y se introducen en el rápidamente. Manuel a pesar de estar conmocionado por la sorpresa comienza a gritarles
_ ¡Esperen! ¡Por favor! Yo les doy el dinero que sea, no se lleven el carro, tengo que llevar a mi mujer a la clínica ¡esta por parir! Nada ni caso, prendieron el carro saliendo de allí como bólidos.  Manuel, corrió media cuadra detrás de ellos, gritándoles a viva voz ¡al menos déjenme la canastilla desgraciados! Todos los vecinos de la cuadra se despertaron por los gritos y el chirriar de las ruedas del carro, claro esto no significa nada, nadie se compromete a correr riesgos en situaciones como esta y contra gente armada menos.
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No quedo por  mucho tiempo en el medio de la calle, Manuel corrió rápidamente hacia la casa para tranquilizar a su mujer y llevarla a la clínica. Desde un teléfono de la misma, en el salón de espera, realiza una llamada (es que también le llevaron el celular o móvil como quieran llamarlo). Se comunica con un familiar el cual tiene ciertas relaciones con un organismo de seguridad y le explica lo ocurrido, este al escucharlo le dice.
_ Manuel, ¡tranquilo! que eso se resuelve enseguida, tengo un amigo el cual,  trabaja en el departamento  contra el crimen organizado y el conoce como se mueve esa mafia, estoy seguro que los ubica y contactara con ellos; no te preocupes te llamare en cuanto suceda.    
No pasaron dos horas, (ya papa), Manuel recibe la visita de su primo con el cual se había comunicado anteriormente.
_ Manuel, comienza hablándole el primo, aquí tienes la dirección donde se te van a entregar las cosas que te robaron ¡escúchame bien! Todo menos el carro. No son todas buenas noticias pero algo es algo ¡espera! Antes de que digas algo, también tienes que llevar dos millones de bolívares, o no habrá trato con estos delincuentes. 
Manuel, no salía de su asombro, no podía creer lo que estaba sucediendo, a pesar de todo, esto era nada en comparación de los hechos sangrientos que se repetían a diario en nuestra ciudad, pensó el. Lleno de indignación y de impotencia, miro a su pariente, y sin pronunciar palabras asintió con la cabeza.
Según Manuel, el intermediario entre los ladrones y El, es policía de un municipio de nuestra querida Caracas, aquí en Venezuela.
¿Como les parece? Manuelito, fue asaltado y despojado de todas sus cosas antes de haber nacido. Por supuesto Manuel no denuncio el hecho y si lo hago público es por medio de una persona muy allegada a mí que a su vez es compañera de trabajo de Manuel; es por lo tanto una historia verdadera.   
No, esto no es una historia novelada o un cuento corto, aunque así lo parezca, quizás algunos hasta se reirán de la narración que a continuación leerán. En realidad es una "NOTICIA" que yo la catalogo como dramática y se hace al mismo tiempo denuncia al ser publicada.
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Este es un día muy diferente de los demás para Manuel, joven recién casado y a punto de convertirse en papa. Al llegar el momento esperado, este se levanta temprano y comienza a empacar  todo lo relacionado con el nacimiento de su heredero; en una canasta grande coloca toda la ropita del futuro bebe y en un bolso la ropa adecuada para la parturienta, también algunas otras cosas no tan necesarias, pero que se compran en ocasiones como estas. ¡Ha! Debo señalar que la esposa de Manuel parirá a su hijo por cesárea, por eso es que tenían casi todo preparado y el día señalado para el alumbramiento de Manuelito, pues es un barón el que viene.
Nuestro amigo, abre la puerta principal de su casa, acto seguido se dirige con el bolso en una mano y la canasta en la otra hacia la parte trasera de su auto, que había estacionado previamente frente a su vivienda, abre la maleta del carro e introduce toda su preciosa carga en ella cerrándola después; pero en ese preciso momento ocurre lo inesperado e inaudito. Dos hombres, armados con sendas pistolas lo echan a un lado diciéndole.
_ ¡No te muevas! nos llevamos el carro, pórtate bien y no te pasara nada; acto seguido lo despojan de las llaves del carro y se introducen en el rápidamente. Manuel a pesar de estar conmocionado por la sorpresa comienza a gritarles
_ ¡Esperen! ¡Por favor! Yo les doy el dinero que sea, no se lleven el carro, tengo que llevar a mi mujer a la clínica ¡esta por parir! Nada ni caso, prendieron el carro saliendo de allí como bólidos.  Manuel, corrió media cuadra detrás de ellos, gritándoles a viva voz ¡al menos déjenme la canastilla desgraciados! Todos los vecinos de la cuadra se despertaron por los gritos y el chirriar de las ruedas del carro, claro esto no significa nada, nadie se compromete a correr riesgos en situaciones como esta y contra gente armada menos.
No quedo por  mucho tiempo en el medio de la calle, Manuel corrió rápidamente hacia la casa para tranquilizar a su mujer y llevarla a la clínica. Desde un teléfono de la misma, en el salón de espera, realiza una llamada (es que también le llevaron el celular o móvil como quieran llamarlo). Se comunica con un familiar el cual tiene ciertas relaciones con un organismo de seguridad y le explica lo ocurrido, este al escucharlo le dice.
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_ Manuel, ¡tranquilo! que eso se resuelve enseguida, tengo un amigo el cual,  trabaja en el departamento  contra el crimen organizado y el conoce como se mueve esa mafia, estoy seguro que los ubica y contactara con ellos; no te preocupes te llamare en cuanto suceda.    
No pasaron dos horas, (ya papa), Manuel recibe la visita de su primo con el cual se había comunicado anteriormente.
_ Manuel, comienza hablándole el primo, aquí tienes la dirección donde se te van a entregar las cosas que te robaron ¡escúchame bien! Todo menos el carro. No son todas buenas noticias pero algo es algo ¡espera! Antes de que digas algo, también tienes que llevar dos millones de bolívares, o no habrá trato con estos delincuentes. 
Manuel, no salía de su asombro, no podía creer lo que estaba sucediendo, a pesar de todo, esto era nada en comparación de los hechos sangrientos que se repetían a diario en nuestra ciudad, pensó el. Lleno de indignación y de impotencia, miro a su pariente, y sin pronunciar palabras asintió con la cabeza.
Según Manuel, el intermediario entre los ladrones y El, es policía de un municipio de nuestra querida Caracas, aquí en Venezuela.
¿Como les parece? Manuelito, fue asaltado y despojado de todas sus cosas antes de haber nacido. Por supuesto Manuel no denuncio el hecho y si lo hago público es por medio de una persona muy allegada a mí que a su vez es compañera de trabajo de Manuel; es por lo tanto una historia verdadera.   
 
  
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