Malabares de códigos de Coliflores
Existieron, a veces, las inmortalidades de los cosmos más amados que congeniaban con el Sol; en los que versaban nocturnos agujeros. Siempre en el Para siempre entre los que se ofrecían a ellos; los murales congeniaban los unos con los otros; presos de los sueños de una tarde invaluable. Se mecían de aquí para allá, desde las reservas; desde los amores; los terrenos sometidos a lo escaso, a lo incoloro de las flores. Y estas crecen en el alar de la majestad de todas las cosas, incorruptas de génesis tardía.
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