Lunes
Era la inconfundible ansiedad
de desear que fuera viernes
y que se hicieran las nueve.
O, por qué no, que fuera lunes
y el reloj diera puntual las doce.
Ley fija,
permanente
e inmutable.
Su presencia hacía relampagueos
en mi mente distraída
para alertar a mi cuerpo
de que se avecinaría
la terrible tormenta de pensamientos
y, luego, la tranquilidad paralizante
que me llevaría a rememorar,
incontables veces,
nuestras charlas
nuestros puntos y comas,
nuestras voces,
nuestras miradas,
la posición de nuestros cuerpos
en ese espacio tan grande,
tan distante,
tan poblado,
tan desconcertante
...tan todo...
tan insuficiente.
Pero allí va otra vez,
aparento indiferencia al respecto,
la seriedad profesional.
Al fin y al cabo,
no falta mucho para el lunes
y que todo
se vuelva a repetir.
de desear que fuera viernes
y que se hicieran las nueve.
O, por qué no, que fuera lunes
y el reloj diera puntual las doce.
Ley fija,
permanente
e inmutable.
Su presencia hacía relampagueos
en mi mente distraída
para alertar a mi cuerpo
de que se avecinaría
la terrible tormenta de pensamientos
y, luego, la tranquilidad paralizante
que me llevaría a rememorar,
incontables veces,
nuestras charlas
nuestros puntos y comas,
nuestras voces,
nuestras miradas,
la posición de nuestros cuerpos
en ese espacio tan grande,
tan distante,
tan poblado,
tan desconcertante
...tan todo...
tan insuficiente.
Pero allí va otra vez,
aparento indiferencia al respecto,
la seriedad profesional.
Al fin y al cabo,
no falta mucho para el lunes
y que todo
se vuelva a repetir.
6800
Cargando comentarios...