La brisa alcanzó mi alma
Tu humedad pudrió toda mi alba
Busqué entre mis dedos tus manos 
El espejo quebró mis anhelos 
 
Culpable es mi caballo suelto y rebelde
Esperar un mañana es no vivir un hoy 
Aposté todo a un milagro cobarde 
Erre mis más sensibles pensamientos 

Adiós a la vida, dignidad y dicha ajena 
Los trigales se azotan en el espíritu 
Luciérnaga salvaje con destello efímero 
Respira y burla mi esperanza en tu camino...
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