Los Muchachos Del Barrio
Clímax del Capitulo 2;:
EXT. CLARO DEL BOSQUE - NOCHE
La neblina es muy densa. Las luces de las linternas de los muchachos cortan la oscuridad de los pinos. De repente, las ramas crujen fuertemente. Un gemido espeluznante resuena por todo el lugar.
RAÚL
(Apretando su linterna, temblando)
Oigan... ese no fue un mapache. Definitivamente no fue un mapache.
Frente a ellos, de entre los árboles, emerge una silueta alta y torcida. Es un ser terrorífico pero extrañamente torpe: tiene una máscara hecha de costal viejo con una sonrisa pintada chueca, ropa de paja colgando y extremidades largas de espantapájaros. El ser levanta los brazos para asustarlos, pero tropieza con una raíz y cae de frente al suelo con un sonido seco.
EL ESPANTAPÁJAROS
(Con voz que intenta ser monstruosa)
¡¡Buaaaa!! ¡Fuera de mis tierras o sufrirán la maldición del... ay, ay, ay, mi rodilla!
El ser se queja de manera muy chistosa en el suelo mientras intenta acomodarse la máscara, que se le giró por completo y ahora no lo deja ver.
FERNANDA
(Cruzando los brazos, sospechando)
Un momento... ¿los monstruos de Mazamitla usan tenis deportivos del año pasado?
OSWALDO
(Avanzando con valentía)
¡Olivia, alumbra hacia arriba! Raúl, ayúdame a quitarle eso.
Oswaldo y Raúl se acercan rápidamente mientras el ser intenta levantarse a ciegas. Oswaldo jala la máscara de costal hacia arriba, revelando el rostro de CARLOS EDGAR (40 años, un granjero de la región con sombrero de paja mal puesto y una sonrisa de culpabilidad).
OSWALDO
¡No es ningún monstruo! Es el señor que vimos en la tarde cerca de las cabañas.
CARLOS EDGAR
(Riendo con nerviosismo, rascándose la nuca)
¡Ah, caray! Me descubrieron, muchachos. Soy Carlos Edgar, el granjero de aquí de la vuelta.
OLIVIA
(Ajustándose los lentes, molesta)
Señor Carlos Edgar, ¿por qué se disfraza de espantapájaros para asustar a la gente en medio de la noche? La probabilidad de que Raúl se desmayara del susto era casi del 99%.
CARLOS EDGAR
(Entre risas chistosas)
Es que... ¡ay, muchachos, es una tradición mía! Me aburro mucho cuidando las cosechas y me gusta hacerles bromas pesadas a los visitantes que se meten al bosque. Ver sus caras corriendo no tiene precio.
OSWALDO
(Con tono maduro y firme, como líder)
Señor Carlos Edgar, las bromas son divertidas si todos se ríen, pero asustar a la gente en la oscuridad del bosque es peligroso. Alguien se puede caer, lastimar o perderse en la neblina. No debe asustar a nadie sin su permiso.
Carlos Edgar mira a los cuatro niños, quienes lo observan con los brazos cruzados de manera seria. El granjero baja la mirada, sintiéndose apenado de verdad.
CARLOS EDGAR
Tienen toda la razón, muchachos. Me pasé de la raya. No pensé en el peligro y les pido una gran disculpa. Para compensar el susto y demostrarles que soy buen vecino... ¿qué les parece si los invito a cenar unas pizzas al centro del pueblo? Yo invito.
RAÚL
(Se le iluminan los ojos)
¿Dijo la palabra mágica con "P"? ¡Oswaldo, hay que perdonarlo inmediatamente!
───
ACTO V: Una Cena en el Centro de Mazamitla
EXT. PLAZA PRINCIPAL DE MAZAMITLA - NOCHE
El clima ha cambiado por completo. Una tormenta repentina de la sierra ha cubierto las calles empedradas y los techos de teja roja con nieve y granizo. El piso brilla bajo las luces de los faroles coloniales de la plaza.
INT. PIZZERÍA DEL CENTRO - NOCHE
A través del gran ventanal de madera se ve el granizo caer en la plaza. Adentro de la pizzería, el ambiente es cálido. Oswaldo, Raúl, Fernanda, Olivia y Carlos Edgar están sentados alrededor de una mesa rústica, devorando una pizza grande de pepperoni humeante.
FERNANDA
(Viendo por la ventana, sonriendo)
Wow, miren cuánto granizo. Esto sí que parece un cuento de vacaciones.
OLIVIA
Técnicamente, la acumulación de granizo en julio en esta altitud es un fenómeno meteorológico fascinante.
RAÚL
(Con una rebanada en la mano)
A mí lo único que me fascina es que esta pizza tiene el queso perfecto. Señor Carlos Edgar, queda oficialmente perdonado de sus días de espantapájaros.
CARLOS EDGAR
(Riendo, levantando su vaso)
Gracias, muchachos. Prometo que de ahora en adelante solo asustaré a los pájaros de mi huerto, y con su permiso previo. ¡Bienvenidos a Mazamitla!
OSWALDO
(Levantando su vaso para brindar con sus amigos)
¡Por las mejores vacaciones de nuestra vida y por los muchachos del barrio!
Todos chocan sus vasos en el centro de la mesa mientras la cámara se aleja lentamente a través del ventanal cubierto de granizo, cerrando el especial de estreno con una música alegre y acogedora.
FIN DEL CAPITULO 2..





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