Llora Cristina,
lágrimas de lluvia.
Llora por su soledad,
de mujer en cuerpo ajeno.
Soledad de amistades,
soledad, tanta soledad...
Que hasta el opaco cielo
la acompaña en su llanto.
Y éste llora,
por no poder ayudarla.
Que Dios está muy lejos allá arriba,
y Cristina aprendiendo a vivir,
dando pasos de mujer
sin que nadie la tome de la mano.
Soy Cristina Leal y así desea ser reconocida.
Fin.
Dedico este poema a Todas aquellas Personas que me están apoyando en este difícil proceso de Transición a mujer. Por supuesto al equipo médico y a mi psicóloga que me está ayudando a asumir este cambio.
 
 
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