Leer en los labios
Tomé sus manos, entre las ramas mojadas
miré sus ojos, con la cara empapada
dije dos palabras, con la cabeza agachada
escuché su voz, con palabras templadas.
Sus piernas, me empiezan atrapar
su cintura, me tienta a mirar
una guitarra criolla, puede demostrar
la perfecta figura, de su andar.
Sus dedos tocan mis mejillas
mientras dos lagrimas, comienzan a bajar
la lluvia, ayuda a incrementar el dolor
y el sauce, toca mi sufrido corazón.
Lleno de melancolía la acompaño
en la puerta de su casa me recupero
pero cuando llegué a mi habitad, desorientado
en un rincón, me desahogué en llanto.
La tristeza, alimenta la melancolía
y el secreto, se pagó con los días.
Las espinas, crecieron mientras dormía
cuando la rosa, despertó sin alegrías.
Pensaba que la música era su voz
pero un alquimista me dijo- en secreto- que no
la punta de la flecha, que me atravesó
a los meses, sin razón alguna, se desvaneció.
Las nubes taparon mis palabras
cuando, admiración, en su cara se pintaba
pude, leer en los labios
"una daga por ambos costados"
Esa noche nada salió bien
solo sé, que la esperanza se incendió
mientras, una pizca de sufrimiento me acompaña
porque sus labios, no descansaron en mi cama.
miré sus ojos, con la cara empapada
dije dos palabras, con la cabeza agachada
escuché su voz, con palabras templadas.
Sus piernas, me empiezan atrapar
su cintura, me tienta a mirar
una guitarra criolla, puede demostrar
la perfecta figura, de su andar.
Sus dedos tocan mis mejillas
mientras dos lagrimas, comienzan a bajar
la lluvia, ayuda a incrementar el dolor
y el sauce, toca mi sufrido corazón.
Lleno de melancolía la acompaño
en la puerta de su casa me recupero
pero cuando llegué a mi habitad, desorientado
en un rincón, me desahogué en llanto.
La tristeza, alimenta la melancolía
y el secreto, se pagó con los días.
Las espinas, crecieron mientras dormía
cuando la rosa, despertó sin alegrías.
Pensaba que la música era su voz
pero un alquimista me dijo- en secreto- que no
la punta de la flecha, que me atravesó
a los meses, sin razón alguna, se desvaneció.
Las nubes taparon mis palabras
cuando, admiración, en su cara se pintaba
pude, leer en los labios
"una daga por ambos costados"
Esa noche nada salió bien
solo sé, que la esperanza se incendió
mientras, una pizca de sufrimiento me acompaña
porque sus labios, no descansaron en mi cama.
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