LAS BELLAS AGUAS
LAS BELLAS AGUAS
Había una vez un desierto
que tenía lengua seca
y una garganta con espejos.
Un día cayó una gota
sobre la calva cabeza del desierto.
Era la tarde,
solo se oía el paso de un escorpión.
Las piedras estaban borrosas.
La gota caía y caía, lentamente
hasta llegar a los ojos.
En eso se fue la tarde
y se levantaba polvo de las arenas.
El desierto no sabía porqué
sentía un infinito sueño
y acaso una sombra en su memoria.
La gota permaneció con él toda la noche
mientras moría en el vapor de sus sueños.
Amanecía
pero todo era diferente
Habían llegado otras miles
para instalar un jardín de arcoiris.
El corazón del desierto
se llenó de plumas de colores
y desde entonces anuncia la Paz
en los países de la tierra.
E.D.A
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