Es la médula en mis vértebras

 serpenteando vital, húmeda, viscosa

hacer el amor con la mirada

y sentir que lo hacemos con el cuerpo.

Es la lengua, los dientes y los labios

en un aullido largo que nos parece ajeno

demudarse de asombro con la naturaleza

sentir, sentir siempre, sin remiendos.

Es este poema a modo de memoria

con aniversarios y caléndulas

susurro para el oído amante,

vientre, para el hijo que nace.



En tan amplia geografía

salgo libre

a nutrirme con locas fantasías

más bohemia que la bohemia de domingo

sin cintos, sin cordura, sin estilo.

Tiño con amaneceres mis remeras

Y con atardeceres mis pijamas y corpiños

vomito con fuerza una pasión histérica

y lavo mis vestidos en el río.

Escupo al aire una callada queja

busco un unicornio que me mime

guardo en los bolsillos mis flaquezas

Y juego a la rayuela como un niño.


A horcajadas del viento

vuelo polvo azul

mastico estrellas

Y soy célula de todo lo que vive
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