Bajamos del valle con nuestras alas destrozadas,
implorábamos ayuda al salvador del mundo,
cada metro mas cerca de la tierra tus ojos perdían el brillo,
mi corazón ya no alcanzaba a escucharse,
conscientes de lo cerca que estaba el final bajamos y a la luz de la Luna nos recostamos debajo de un árbol confesando y jurando amor eterno.
Mas tarde nuestras alas eran mas grandes, nuestros rostros habían cambiado, pero seguíamos juntos por el cielo… La vida con amor nunca muere.
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