La ventisca
La noche se abre como una flor del mal inmensa
y prodigiosa, en la hora en que todos los recuerdos
se tornan alambres de espino; es cuando los dulces amores
sueñan en espiral y el vértigo marca las rutas
de quienes velan ansiosos la llegada de las voces insomnes,
de las sombras que trae la ventisca.
y prodigiosa, en la hora en que todos los recuerdos
se tornan alambres de espino; es cuando los dulces amores
sueñan en espiral y el vértigo marca las rutas
de quienes velan ansiosos la llegada de las voces insomnes,
de las sombras que trae la ventisca.
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