Ha cesado la inclemente lluvia.
Todo es triste, gris, vacío.
Las flores son un bello recuerdo
en el moribundo jardín.
 
 
En un rincón, como buscando refugio
en la húmeda pared de la casa
se yergue un melancólico rosal
que se resiste a perecer.
De entre sus ramas desnudas
emerge una rosa roja.
¡Hay vida en esa bella flor!
 
 
Vuelve la incesante lluvia.
Poco a poco la rosa
va perdiendo su energía,
va muriendo lentamente.
Sus pétalos van cayendo,
¡Desnudo queda el rosal! 
 
                                              ¡Ha muerto la rosa roja! 
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