La trinchera del texto
La trinchera del verso
Yo pienso: La poesía debe hacer su práctica profesional en el seno de la palabra bajo el concurso orientador y planificador de la rima.
Es un hecho que muchos ven el uso de la rima como un fenómeno de la dictadura medieval, un orden que tenía el derecho de decir todo, pero de manera técnica y estética.
Hoy se dice de todo sin calificación previa, cualquier método estará bien; el eje estará puesto en provocar reacciones (De cualquier tipo: asombro, enojo, dolor, etc), más tarde o más temprano la revolución de decir sin reglas puede provocar la pérdida del sentido y convertirse en una incomprensión de avanzada.
Yo creo: Una cosa noble y necesaria era la rima, aquellos que traicionaron su ciencia, lo hicieron porque era más simple decir las cosas, sin el concurso de la norma (Ya no es necesario estar sujeto a esas estrictas reglas)
Los modernistas lucharon y triunfaron y adquirieron ese derecho de decir sin la lógica noble de la estética y la técnica.
Me pregunto: ¿Por qué no podemos hacer poesía mirando para adelante pero también hacia mirando hacia atrás?
Quizás alguno piense: No vale la pena traer al presente esas luchas bizantinas. A este le digo que: No debe ser la rima su enemiga, debe ser su aliada, su más íntima y eficaz colaboradora a la hora de decir; con melodía, con ritmo, con la gracia de la rima sobrevolando los versos.
Voy a decir una verdad, quizás agria, quizás molesta: Aquel que intentó escribir con rima sabe lo difícil que es y lo frustrante que puede ser.
Hoy los versos sufren porque no tienen los técnicos necesarios para hacerlos, porque el trabajo y la buena voluntad no suplen sino en parte esa deficiencia. Yo entiendo que, hay que alejarse de los extremos dogmáticos y fríos… pero… Los versos luminosos surgen en el sudor del sacrificio.
Yo siento que las letras tienen hijos que en sus primeros pasos son balbuceos, entre tropiezo y tropiezo dando batalla con rimas feroces, es una Lucha encarnizada en torno a la palabra.
Por eso en esta noche quiero rendir honor: A la tinta derramada por el cañón de una pluma, bajo la advocación de una musa, a la forja que templó los versos, a la tónica que ha sabido interpretar los anhelos, a la pluma sin tacha, a la tinta de la mil batallas, a todas las líneas y las que las siguen, a la mano que templó el carácter y realizó el desbroce de la mala hierba, multiplicando el terreno, abonando los versos paniaguados sin potencia de fuego de rimas muertas, suspendidas o ignoradas hasta encontrar la fuerza de una letra y sus posibilidades.
Yo pienso: La poesía debe hacer su práctica profesional en el seno de la palabra bajo el concurso orientador y planificador de la rima.
Es un hecho que muchos ven el uso de la rima como un fenómeno de la dictadura medieval, un orden que tenía el derecho de decir todo, pero de manera técnica y estética.
Hoy se dice de todo sin calificación previa, cualquier método estará bien; el eje estará puesto en provocar reacciones (De cualquier tipo: asombro, enojo, dolor, etc), más tarde o más temprano la revolución de decir sin reglas puede provocar la pérdida del sentido y convertirse en una incomprensión de avanzada.
Yo creo: Una cosa noble y necesaria era la rima, aquellos que traicionaron su ciencia, lo hicieron porque era más simple decir las cosas, sin el concurso de la norma (Ya no es necesario estar sujeto a esas estrictas reglas)
Los modernistas lucharon y triunfaron y adquirieron ese derecho de decir sin la lógica noble de la estética y la técnica.
Me pregunto: ¿Por qué no podemos hacer poesía mirando para adelante pero también hacia mirando hacia atrás?
Quizás alguno piense: No vale la pena traer al presente esas luchas bizantinas. A este le digo que: No debe ser la rima su enemiga, debe ser su aliada, su más íntima y eficaz colaboradora a la hora de decir; con melodía, con ritmo, con la gracia de la rima sobrevolando los versos.
Voy a decir una verdad, quizás agria, quizás molesta: Aquel que intentó escribir con rima sabe lo difícil que es y lo frustrante que puede ser.
Hoy los versos sufren porque no tienen los técnicos necesarios para hacerlos, porque el trabajo y la buena voluntad no suplen sino en parte esa deficiencia. Yo entiendo que, hay que alejarse de los extremos dogmáticos y fríos… pero… Los versos luminosos surgen en el sudor del sacrificio.
Yo siento que las letras tienen hijos que en sus primeros pasos son balbuceos, entre tropiezo y tropiezo dando batalla con rimas feroces, es una Lucha encarnizada en torno a la palabra.
Por eso en esta noche quiero rendir honor: A la tinta derramada por el cañón de una pluma, bajo la advocación de una musa, a la forja que templó los versos, a la tónica que ha sabido interpretar los anhelos, a la pluma sin tacha, a la tinta de la mil batallas, a todas las líneas y las que las siguen, a la mano que templó el carácter y realizó el desbroce de la mala hierba, multiplicando el terreno, abonando los versos paniaguados sin potencia de fuego de rimas muertas, suspendidas o ignoradas hasta encontrar la fuerza de una letra y sus posibilidades.
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