Cuando la noche cae el pequeño ratón sale de su escondite por la habitación donde menos luz hay esperando paciente que el gato no lo vaya a encontrar. El pequeño ratón ha desidido volar por entre la vida y la muerte para encontrarse con ella.
       
El gato sabe, que el ratón volvera noche tras noche y a él que le gusta jugar a esperara que él pequeño se mueva entre las sombras hasta la princesa y una vez que lo vea acercarse él saltara delante, triste y asustado el ratón correra hasta el hoyo de donde salio para volver a esperar a que llegue una nueva noche.
    
Que triste, que triste.     

Noche tras noche el ratón volvera a pasear en busca de un encuentro con la princesa que duerme sobre la mesa, esperando que el gato salga a cantar a algún callejón o le de por cantarle a un viejo amor.

Un pasito se escucha por la alfombra, va despacio con su premio en mano esa delicia preparada solo para ella y esperando que el gato no se encuentre en casa, finalmente la ve en medio de la sala a ella dormida con la luz reflejando el brillo en sus enormes ojos. 
    
El gato sonrie, el gato esta por reir.
       
El sabe que la princesa duerme y nadie la podra despertar, así que esta vez deja que el pequeño suba hasta donde ella esta y lo mira hablarle de una vida juntos, darle el queso que hurto, que guardo. El gato lo sorprende y el ratón se interpone entre el y su princesa que mira desde la nada.
       
Un movimiento y la princesa llace en el suelo.
       
El pequeño ratón llora tratando de recoger pedazo a pedazo a su amada princesa.
       
El gato rie admirando su obra, pero el gato no es tan malo. Es solo que él gato no quiere ver más a ese tonto ratón noche tras noche añorando a ser feliz con esa princesa de fragil ceramica, el gato ha llegado a apreciar a su presa.
       
Nada ya queda ya.
       
Las noches vuelven a la calma, el gato duerme en la sala mientras el ratón regresa cuando la luna no sale para llorar donde su amada estaba. 
     
    
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