La polilla y la araña
Una polilla estaba muerta,
desecada en una tela-araña.
No es un hecho raro,
pero también una araña
estaba muerta-desecada.
Las dos estaban
una cerca de la otra.
Quizás la araña mató a la polilla;
quizás el tiempo
mató a la araña.
Los árabes decían:
“La muerte es la gran igualadora”.
El tiempo, entonces, es el camino
que siempre nos lleva a la muerte.
La polilla y la araña estaban juntas
como monumento biológico a la vida.
La muerte no es fin, la muerte es cambio.
Lo que era deja de ser y algo nuevo surge.
Lo único que permanece es el tiempo,
lo único que tiene tiempo es la vida,
lo único que permanece es la vida.
desecada en una tela-araña.
No es un hecho raro,
pero también una araña
estaba muerta-desecada.
Las dos estaban
una cerca de la otra.
Quizás la araña mató a la polilla;
quizás el tiempo
mató a la araña.
Los árabes decían:
“La muerte es la gran igualadora”.
El tiempo, entonces, es el camino
que siempre nos lleva a la muerte.
La polilla y la araña estaban juntas
como monumento biológico a la vida.
La muerte no es fin, la muerte es cambio.
Lo que era deja de ser y algo nuevo surge.
Lo único que permanece es el tiempo,
lo único que tiene tiempo es la vida,
lo único que permanece es la vida.
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