LA PIEDRA DEL CAMINO
LA PIEDRA DEL CAMINO
En el horizonte de los andes, del valle y de las montañas.
Sobre el lomo de los escarpados cerros y quebradas.
Sobre los desiertos de arena. Sobre las inmensas sabanas
Yace la piedra del camino.
De pronto en tu caminar te pone el alto, y como quien apoya su mano en tu pecho, te grita
¡Hasta aquí llegaste!
Y ese suceso inesperado, cual sombra infranqueable
Surge frente a ti, como una cortina de hierro, cerrándote el paso.
Ese suceso inesperado, esa cortina de hierro es la piedra del camino.
Esa piedra, ahí esta de noche y de día.
Desafiando a cada hombre en su raudo caminar.
Ahí esta desde el inicio de la vida.
Ahí estará hasta el ensombrecer
Del hombre sobre el planeta.
No se ve su tamaño, ni su forma
Su presencia se siente en cada paso que damos
Cuando el cansancio llama a desistir de nuestros propósitos.
Cuando de improviso surgen los problemas
Cuando entre sombras agoniza la esperanza.
Es la piedra del camino, que esta poniendo un alto al propósito de lograr nuestros anhelos.
Por eso amigo mío, Avive el seso y piense que con quejas y con llantos
No se va a ningún lado.
En la vida, con inteligencia se clarifican los caminos y con férrea voluntad se vence y se avanza sobre las piedras del camino.
La piedra del camino
Es noche que invita al ocio.
Es sombra llena de envidia
Es nido de los perjuicios.
A la piedra del camino
No la hallara aquel que lleva vida sedentaria.
A la piedra del camino, la hallara siempre aquel que paso a paso, es hacedor de sueños, labriego de su destino, peregrino tras un anhelo.
Cuantas más veces la halle
Mejor aprenderá a encararla y quien sabe si algún día de tanto encontrarse uno frente al otro, ambos terminaran caminando juntos.
En el horizonte de los andes, del valle y de las montañas.
Sobre el lomo de los escarpados cerros y quebradas.
Sobre los desiertos de arena. Sobre las inmensas sabanas
Yace la piedra del camino.
De pronto en tu caminar te pone el alto, y como quien apoya su mano en tu pecho, te grita
¡Hasta aquí llegaste!
Y ese suceso inesperado, cual sombra infranqueable
Surge frente a ti, como una cortina de hierro, cerrándote el paso.
Ese suceso inesperado, esa cortina de hierro es la piedra del camino.
Esa piedra, ahí esta de noche y de día.
Desafiando a cada hombre en su raudo caminar.
Ahí esta desde el inicio de la vida.
Ahí estará hasta el ensombrecer
Del hombre sobre el planeta.
No se ve su tamaño, ni su forma
Su presencia se siente en cada paso que damos
Cuando el cansancio llama a desistir de nuestros propósitos.
Cuando de improviso surgen los problemas
Cuando entre sombras agoniza la esperanza.
Es la piedra del camino, que esta poniendo un alto al propósito de lograr nuestros anhelos.
Por eso amigo mío, Avive el seso y piense que con quejas y con llantos
No se va a ningún lado.
En la vida, con inteligencia se clarifican los caminos y con férrea voluntad se vence y se avanza sobre las piedras del camino.
La piedra del camino
Es noche que invita al ocio.
Es sombra llena de envidia
Es nido de los perjuicios.
A la piedra del camino
No la hallara aquel que lleva vida sedentaria.
A la piedra del camino, la hallara siempre aquel que paso a paso, es hacedor de sueños, labriego de su destino, peregrino tras un anhelo.
Cuantas más veces la halle
Mejor aprenderá a encararla y quien sabe si algún día de tanto encontrarse uno frente al otro, ambos terminaran caminando juntos.
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