La Muerte a mi encuentro
Era una noche de invierno, hacía mucho frío y la estufa no calentaba lo suficiente como para sentir el calor en mi cuerpo. Después de tomar un té, calenté unas medias para abrigar mis pies y así poder encaminarme a mi lecho y buscar el sueño reparador.
Me puse a leer un libro para ocupar un poco mi mente y cuando menos lo pensé me dormí. Fué alli que comenzó una pesadilla que quedará en mi mente para siempre.
Ya dormida sentí ruidos en la cocina, me levanté con curiosidad y miedo, me puse un calzado y comenzé a caminar hacia donde estaba la llave de luz, quise encenderla pero no lo hizo, a oscuras segui camino hacia la cocina, y fue allí que se me acerca a varios metros, y pude divisarla a pesar de la oscuridad una mujer con vestiduras negras. Se me acercaba con los brazos abiertos, parecía que yo estaba en el mismo lugar, pero ella se acercaba cada vez mas. No llegue a ver su rostro, pero la ropa que llevaba era similar a las que usan las monjas. Ni estando frente a mi pude mirarla, por el miedo que sentía. Fue entonces que de su boca salieron estas palabras "No te asustes, soy la muerte y vengo a buscarte". Ya sintiendo sus rigidas manos en mi cintura...me desmayé. cuando vuelvo en sí veo a mi pequeño hijo llorando al pie de su cuna; entonces yo le digo: No llores mi amor que ahora no vestimos y nos vamos a la casa de la abuela que allí nada malo podrá pasarnos. Que desesperación al despertar de la pesadilla porque eran las cuatro de la madrugada, sola y con mi hijo. Me senté en la cama y me puse a llorar desconsoladamente . Cuando se hizo de día pude ir a contarles a mis familiares lo que había experimentado esa noche, por mucho tiempo me cuidé al cruzar las calles y no dejaba de pensar en esa mujer. Ahora han pasado 38 años y aún cuando lo pienso..... me da escalofrios.
Me puse a leer un libro para ocupar un poco mi mente y cuando menos lo pensé me dormí. Fué alli que comenzó una pesadilla que quedará en mi mente para siempre.
Ya dormida sentí ruidos en la cocina, me levanté con curiosidad y miedo, me puse un calzado y comenzé a caminar hacia donde estaba la llave de luz, quise encenderla pero no lo hizo, a oscuras segui camino hacia la cocina, y fue allí que se me acerca a varios metros, y pude divisarla a pesar de la oscuridad una mujer con vestiduras negras. Se me acercaba con los brazos abiertos, parecía que yo estaba en el mismo lugar, pero ella se acercaba cada vez mas. No llegue a ver su rostro, pero la ropa que llevaba era similar a las que usan las monjas. Ni estando frente a mi pude mirarla, por el miedo que sentía. Fue entonces que de su boca salieron estas palabras "No te asustes, soy la muerte y vengo a buscarte". Ya sintiendo sus rigidas manos en mi cintura...me desmayé. cuando vuelvo en sí veo a mi pequeño hijo llorando al pie de su cuna; entonces yo le digo: No llores mi amor que ahora no vestimos y nos vamos a la casa de la abuela que allí nada malo podrá pasarnos. Que desesperación al despertar de la pesadilla porque eran las cuatro de la madrugada, sola y con mi hijo. Me senté en la cama y me puse a llorar desconsoladamente . Cuando se hizo de día pude ir a contarles a mis familiares lo que había experimentado esa noche, por mucho tiempo me cuidé al cruzar las calles y no dejaba de pensar en esa mujer. Ahora han pasado 38 años y aún cuando lo pienso..... me da escalofrios.
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