"La interpretación muchas veces lleva a la distorción. El problema no es Karl Marx sino los marxistas quienes lo han vulgarizado y distorcionado. El problema no es la biblia, son sus interpretes, quienes se apropian de la verdad y no se dejan cuestionar. Un buen libro se defiende solo, una buena frase se comparte, o se cuestiona, pero nunca debemos interpretar más allá de la frase misma, porque corremos el riesgo de travestirla y cambiarle el sentido que ella misma queria expresar".
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