Verme en las fauces malditas
de un fétido dragón achacoso
sin dientes, sin vida con maldad.
Me salvo por la bendición de mi ángel, 
ese que me protegió un día,
 que resguarda mi miedo, mi necesidad
 pero... volar nuevamente en su lomo es lo que apetezco.

Talvez se abrirá mi herida,
creer en un amor vacuo, 
y seguirlo como mi propósito,
ambos al cuidado del otro
amantes, amigos, terapistas...
así su corazón deje de latir
seguiría protegiéndome, sin explicación a la estupidez

Bendita hipocresía, diplomacia,
cucufatería de algo absurdo,
como la vida misma
esa que procreamos continuamente,
sólo para no extinguirse.
No existe el fin del mundo
no hay nada que seguir... somos mas duales que el sueño.
La racionalidad, mi locura
esa que me acompaña, protege,
También me anula.
....
 
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