De allí, de tus labios… surgió algo,
quizás fuere un deseo, tal vez un aliciente.
Ay yo no sé qué fue, quizás fue ambos.
Pues desde que los vi: Rosas sonrientes,
los miro toda vez que me levanto,
más no porque los tenga enfrente,
-mi suerte no alcanza para tanto-.
Los miro pues me llegan de repente
colándose en mi mente cual un manto.
Entonces ya no sé si estoy consciente
y un beso me quedo esperando.
Más no tarda en hacerse evidente
que tan solo despierto estoy soñando.
Tus labios de mi sed, son inocentes,
Y yo he de ponerlos ahora al tanto.
Pues cuando te tenga yo de frente
te dejaré entreverla, preguntando:
¿El  selecto matiz de su boca, fulgente,
tendrá el mismo sabor que estoy pensando?
Tus ojos me dirán si fui insolente;
si acaso la respuesta seguiré imaginando
ó quizás balbuceen de una forma silente:
Si besándote debo averiguarlo…
De allí, de tus labios… surgió algo,
quizás fuere un deseo, tal vez un aliciente.
Ay yo no sé qué fue, quizás fue ambos.
 

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