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La crisis siempre existió. — Cuento de Carlos Campos Serna | Textale

La crisis siempre existió.

Carlos Campos Serna@arquitecto
14 may 2009·4 min de lectura

LA CRISIS SIEMPRE EXISTIÓ
 
  Visitó la universidad de su estado. Pero, se dio cuenta que el nivel académico era uno de los peores  de la Nación. En ese entonces este plantel educativo estaba dirigido por un rector de izquierda y el Estado por un gobernador de derecha, por consiguiente, el presupuesto era precario. Los docentes en las aulas no tenían títulos universitarios, la mayoría de ellos faltaban a clases. Los paros de grupos sindicales por mejores condiciones de trabajo eran constantes. En consecuencia se perdían algunos meses del año escolar.
Platicando este problema con su papá, resolvieron juntos, que él se iría a estudiar a la capital, donde supuestamente la educación era mejor. Aunque había maestros fantasmas, tuvo también profesores con titulo universitario y con muy buena calidad académica. Su presupuesto mensual era sólo para subsistir. Tenía que comprar libros piratas, o sacaba copias de los originales, pues comprando un libro original, tenía que ayunar por lo menos cuatro días. Terminado sus estudios, tuvo la suerte de  conseguir un trabajo, le pagaban poco y no tenía prestaciones (por suerte, no tuvo ninguna enfermedad).
Pasaron un par de años, los precios de los productos seguían subiendo y el nivel adquisitivo bajando. Empezó a comprarse ropa de segunda mano traída de los Estados Unidos. Los políticos le pedían aguantar, pero ellos subían sus dietas. Por fortuna recibió una beca para ir a estudiar un idioma extranjero. Ahí se dio cuenta  que los maestros no faltaban a clases y estaban en constante capacitación. Aprendió computación con programas originales. Los estudiantes podían rentar dichos programas a un precio muy bajo (subsidio educativo). Tuvo la suerte de trabajar por allá con un buen salario y con todas las prestaciones que exige la ley. La empresa le pagaba sus impuestos, y cada mes recibía una comprobación de esos pagos. Pero sobre todo pudo ahorrar. Conoció la ciudad en su bicicleta sobre calles pavimentadas rodeadas de parques verdes y casi sin ningún bache. Dormía tranquilamente porque está prohibido hacer ruido en la vía pública y en las viviendas después de las 11 de la noche. Las calles estaban limpias de basura y vendedores ambulantes. (Des) afortunadamente se le terminó su visa de trabajo y volvió a  su país con sus ahorros, inició la construcción de una casita. Pagó impuestos y  licencia de construcción, realizó un estudio preventivo ecológico a nivel Federal. Pero de los inspectores sindicales, municipales y de ecología del Estado no se salvó, pues le pedían ayuda económica, sino clausurarían la obra. Ya construida la casa, los empleados de los diferentes servicios públicos, también, le pedían cierta suma de dinero para instalarlos, sobre todo, los de la compañía de electricidad, de lo contrario no se sabía la fecha de la instalación. A pesar de esos gastos extras pudo comprarse un terrenito que pocos meses después fue invadido por líderes políticos (está pagando un abogado para recuperar lo suyo). Consiguió un trabajo por honorarios, por consiguiente, sin ninguna prestación, pero eso sí, declarando impuestos. Un día se cayó en una alcantarilla que no tenía una tapa, y casi se quedó sin testículos. Naturalmente fue al médico que con sus ahorro pagó.
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Cuando se levanta de mal humor, no puede soportar al padre que deja al niño tirar  basura por todas las esquinas, a los ambulantes que se adueñan de las banquetas y no le permiten transitar libremente, a sus sobrinos viendo la televisión todo el día y el humo negro de los camiones.
Al otro día se levanta contento, siendo tolerante, reflexionando que el papá de ese niño toda su vida vivió en la basura, que los ambulantes tienen que vender sus mercancías por la falta de oportunidades, e intenta que sus sobrinos hagan otro tipos de actividades con el deseo de quitarles el vicio de la televisión. Pero con la contaminación del aire en aumento, la crisis económica, él se tapa la nariz, vuelve a comprar ropa, discos y libros piratas para seguir preparándose, poder comer, y así sobrevivir en su país donde le tocó nacer...
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Escrito porCarlos Campos SernaGozo cada momento que me regala la vida.\r\nDescanso con el insomnio de mis ideas.\r\nLa palabra odi…
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