La ciudad de mi vida.
 
El canto de los crisantemos urbanos
Melódicos y estruendosos en este mundo
Inquietan a las nubes que se me acumulan
Y a las cumbres que me rodean y asfixian.
 
Mientras... estos seres fosforescentes,
Luminosos, como estrellas terrestres se mueven...
Y se mueven como flores al viento
Como canto de cuervos ante mis ojos
 
Y este hombre, no tan humano al fin...
Con suspiros invasores, con invasores suspirando
Se duerme contemplando a los crisantemos cantantes.
 
 
Para mi humanidad todos los días son como acuarelas
Todas son como fiesta, con sus luces y sus brillos...
Y sus grillos que nunca duermen...
Y sus crisantemos que nunca callan.
 
Yo, que no soy más que un poco de barro...
que a veces palpita, y, a veces dormita...
y a veces también esta en esta urbe
que no es sino un crisantemo más...
Ruidoso e ignoto y etéreo.
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