I
 
Las manos que al fuego consume
Con su abraso lóbrego
Consumen a las parcas de la ebria noche
Que copulan con la misma muerte
Bajo alguna campo santo.
 
Los pulgares tendenciosos
Atienden con razones universales
La pulcritud de su muerte bien amada
En las manos de las parcas diáfanas. 
 
Con existencia traslucida y clara,
El claro del río estigio
es el mas seguro punto de llegada
para el desembocar del mar de lo vivido.
 
Las manos que al fuego consume
 Consume también el suspiro hediondo
De la misma muerte y su encanto
Y el encanto de  sus tan apetecibles heraldos.
 
Y los dedos que se abrazan tiernos
Ante la sonrisa del holocausticos encuentro
Con los pasos que habitarán el cementerio,
Refugio del parco invierno.
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