EXTRACTO DE NOVELA: escena: Jimena discute con el Camello, en el salón de clases, en presencia del auxiliar Pancho.........

-Ya está bien, puta loca, ya es hora que te meta mano a ti también, ¿eso es lo que quieres? ¿Qué tanto defiendes al cojudo ese? --el supuesto cojudo era yo--.

El Camello inclinaba su dorso para poner su tremenda cabeza a la altura de la de Jimena. Ella levantó su mirada y le sonrió mansamente. Si fuese otro el momento cualquiera pensaría que se iban a besar, pero a Jimena le cambió la cara en milésimas de segundo y le soltó un colérico escupitajo que le cubrió toda la cara. Jimena se levantó, de un codazo apartó de su camino al Camello y antes de partir le dijo:

-Ni con tres vidas terrenales te atreverías a levantarme la mano, pedazo de mierda. – El Camello, resurgiendo de su aturdimiento intentó seguirle el paso, pero un largo pitido de Pancho lo evitó.

-Tranquilito, Camellito, tú te lo andas buscando. Y tú, Gabriel te quieres ir al carajo. Vete, desaparece, ya. –-Insistió el auxiliar. 

-Si, si, ya me voy. Ya me voy. Vamos Jimena, vamos...

Respondí atolondrado y nos fuimos justos, bajamos las escaleras, cruzamos el patio de recreo, hasta la puerta de salida sin decir ni una sola palabra. Ya afuera:

-Jimena, ¡te has vuelto loca!

-Que te partan el culo Gabriel, tú no sabes defenderte. Me tienes harta. No has visto qué fácil se le pone pie a ese mequetrefe. Que si no puedes con él, un día sentado y descuidado le partes la mota de madera en la cara, le tiras sal a los ojos y lo coses a golpes, ¡qué se yo!, cualquier cosa, pero defiéndete Gabriel –--la miraba mudo, inexpresivo--- a demás me meto en estos líos no por mí, sino por ti, cojudo. Porque te veo indefenso, débil, y hasta un poco tonto, y yo no sé qué carajo hago defendiéndote. ¿Y sabes porqué Gabriel? Porque me siento a gusto contigo, me haces sentir bien y porque te quiero un poco ---¿Te quiero un poco?, ¿Qué quiso decir Jimena con este "te quiero un poco"?--- y porque ya no sé nada de lo que digo. ¿Y no me dices nada? ¿Sólo sabes mirarme con esa cara de idiota? Si yo no aparezco ayer ese te mata. ¡Y te quedas callado! –--y de verdad que no atinaba a hablarle--- Vamos, encima ni hablas, esto es el como --–aquí comenzó su risa irónica--- el colmo. ¡Mierda, y no me entiende! –--y cual cara o cruz de una misma moneda, su risa vuelve en llanto súbitamente ---, y encima no me entiende este pedazo de idiota.
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