Y sé que no es fácil
la soledad no elegida.
Una vez lidié con ella
me costó tanto hacerme su amiga.
Pero recuerda que antes de estar sola
yo no escribía; no olvides que tú eras
la del talento cuando éramos niñas.
La soledad me ha dado mucho
no tanto como lo que me quitó un día.
Por mucho tiempo no será fácil
jamás te mentiría.
Pero una tarde te sentirás tranquila:
leyendo un libro,
preparando un delicioso bizcocho,
por qué no, viendo una película.
Créeme, llegará un día
en que te moleste
que interrumpan
esta  soledad no elegida.
A mi hermana
 
 
 
 
 
 

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