En el pálido susurro de un bosque invernal
Se encuentra ella, la princesa de hielo
Danzando entre haces de fuego,
 que de su interior surgen.
 
Aun en la cercanía  Su voz es lejana
como el silencio de una estrella
que resplandece en el  firmamento
Distante, alejada desvaneciéndose.   
 
Infinito y fugaz,
En mi interior el deseo sucede
Inocente y casi infantil
Discurre como un rio  
 
Las ilusiones nacen y mueren
En su viaje a la tierra baldía
Muerta y desolada, rica y fértil
Mítica y surreal
 
Como una fantasía
 
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