Cada día te volvías más y más perfecto ante mis ojos.
De una u otra manera siempre estabas alli en silencio, acompañándome.
Compartimos tantas cosas sin que lo supieras...el cielo, los soles, fragancias de unos cuantos
veranos, la pasión por la poesía, y tantas otras cosas banales...un cigarro, una lectura, alguna
que otra mosca que se ha posado atrevida en tu espalda, el aroma de lo imposible y el velo
transparente de la distancia...
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