Imperioso me acerco a tus ojos oceánicos:
Veo los mares que irumpen en tus iris
y tu silencio que siempre está de viaje
donde las azaleas tienen hojas peremnes,
tal como tú de cuerpo idealizado muy arraigado
a todas las ventiscas: Como mares en vilo sujetando
la arena del paraje, la soledad que siempre se concentra
sobre mí y mi extensa mirada...Y tu equilibrio me llena de alegría
entre las playas vedadas por galaxias: No quiero
más que tu sal que rojea y el solscitio que evoca tu cuerpo:
Y la centella azul donde se inician tus umbrales y gozos a mi paso.
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