Idilio
Idilio
Una tarde otoñal de beldad dotada,
cuando el sol extinguía su luz sin pena,
su candor juvenil recostó en la arena,
incitando a la mar a danzar sutil
Demacraba el cielo ante tal belleza;
el cabello al viento, la tez tostada,
cual estrella del cielo arrebatada,
esperando al amado, verlo llegar
Y ante unos pasos de andar pausado,
abriendo los ojos apenas, ¿Quién llega?
¿Quién osa irrumpir mi estancia serena,
y el cantar callado y ausente del mar?
Soy yo desde la distancia contemplando
el horizonte, que avanzar no me deja,
por tu tierna belleza ante mi se queja
prisionero y atado a tu mirar.
Mas de pronto sin voz el firmamento,
recuperar pretende su luz perdida;
en el ocaso esboza una despedida;
y el amor se extiende a la eternidad.
Una tarde otoñal de beldad dotada,
cuando el sol extinguía su luz sin pena,
su candor juvenil recostó en la arena,
incitando a la mar a danzar sutil
Demacraba el cielo ante tal belleza;
el cabello al viento, la tez tostada,
cual estrella del cielo arrebatada,
esperando al amado, verlo llegar
Y ante unos pasos de andar pausado,
abriendo los ojos apenas, ¿Quién llega?
¿Quién osa irrumpir mi estancia serena,
y el cantar callado y ausente del mar?
Soy yo desde la distancia contemplando
el horizonte, que avanzar no me deja,
por tu tierna belleza ante mi se queja
prisionero y atado a tu mirar.
Mas de pronto sin voz el firmamento,
recuperar pretende su luz perdida;
en el ocaso esboza una despedida;
y el amor se extiende a la eternidad.
8690
Cargando comentarios...