Si las flores sintieran mi tristeza se marchitarían, si el cielo me viera llorando llovería y si tu amada mía me quisieras todo fuera una mentira, por eso mis ojos ya no te ven, pero te buscan, mi cerebro ya no te quiere, pero te piensa y mis labios yacen en silencio gritando tu nombre conociendo que por más que me esfuerce nunca me verás. Pero eso está bien, toda aquella triste esperanza que guardaba con tanto aferro en mi corazón ya no existe y lo único que me queda es un vacío rebosante de lágrimas y decepciones. Quizá yo nunca fui el indicado para ti y tú nunca fuiste la indicada para mí y eso como me he dicho miles de veces está bien, a veces me pregunto cómo alguien me puede doler tanto y yo mismo me respondo- Es porque tú te dejas lastimar-. Hoy que es tu gran día, adornada con un hermoso y pulcro vestido blanco, me siento en las primeras filas y te miro, tú irradiando felicidad y yo ahogándome en mentiras, porque aunque mi cara te sonría, mis ojos lloran, pero no porque te extrañe y te desee, ellos lloran por mí, ya que saben que por más imposible que sea yo siempre te recordaré.
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