Hay días en los que te extraño más que otros,

días en que tu ausencia me atormenta,

me sofoca no encontrarte al otro lado de la puerta.

Días en los que, sin vos, todo se vuelve tosco.

Hay días en que te extraño

como si recién te hubieras ido.

No verte pesa como mil kilos de plumas:

suaves, pero mil kilos al fin.

Qué más quisiera

que nunca hubieras venido.

A veces te extraño,

algunas noches…

Extraño cómo tu voz me reconfortaba,

pero más que nada

extraño el hecho de que existas.

Y hay otros, en cambio,

en los que te extraño poquito,

como si el olvido se apoderara de mi corazón

y pudiera decirte un pequeño adiós,

como si todo hubiera sido un mito.

Pero hoy no es uno de esos días.

Hoy te extraño más que nunca.

Recuerdo tu voz, tus palabras,

la calidez con la que amabas.

Algunos días te extraño más que otros.

Quizás está bien vivir así:

extrañando que estuvieras aquí.

Y ahora, sin vos…

¿qué queda de mí,

de nosotros?

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