Te has dormido para siempre, 
 las huellas que dejaste en casa
desaparecieron tan pronto;
el olor a tu cuerpo en mi cama,
 la sensación extraña, pero
real de tu presencia, poco a poco
se desvanece. No deseo dejarte 
ir, pero no hallo como retenerte.
Ahora comprendo, debes marcharte
recorrer el camino que te llevará a
la eternidad; gracias por quedarte
conmigo todo este tiempo, perdona
mi egoismo por pensar en mi solamente.
Hoy después de estos años te dejo partir
realmente, descansa mi bien y acompañame
desde donde estés para tener el valor de continuar
sin tu presencia fisica, pero aquí en mí alma
estarás por siempre. 
 
 
 
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