No se callan los gritos
los gemidos humanos
la carne abierta
cada silencio
es muerte que medita
cada instante una espera
es la sangre latiendo
percute y clama
hondos signos de muerte
golpeando vida
odio ciego que estalla
pulso inconsciente
humanidad soberbia
que no se rinde
Erasmo Sondereguer
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