Golpe de realidad.
Lejos queda la seguridad de la indiferencia,
la obviedad de la existencia,
la ausencia de tormentos,
que hoy remueven mis cimientos.
Un golpe de realidad,
una explosión de sinceridad,
de un mundo que se me escurre entre los dedos,
que se agota, se escapa.
Un horizonte por descubrir,
en aquel puerto que es la niñez,
ahora un barco a la deriva,
perdido en la fugacidad del ser.
Una travesía agitada,
con sus subidas y sus bajadas,
ora en la cresta de la ola,
ora sufriendo su impacto, su cólera.
Y al fin la embarcación se desmorona,
se agrieta, me abandona,
sucumbe a la tormenta,
tan inesperada como violenta.
Y me hundo, siento frío,
entumecimiento, la oscuridad me apresa,
y del muelle zarpa un nuevo navío,
indiferente a mi ausencia.
la obviedad de la existencia,
la ausencia de tormentos,
que hoy remueven mis cimientos.
Un golpe de realidad,
una explosión de sinceridad,
de un mundo que se me escurre entre los dedos,
que se agota, se escapa.
Un horizonte por descubrir,
en aquel puerto que es la niñez,
ahora un barco a la deriva,
perdido en la fugacidad del ser.
Una travesía agitada,
con sus subidas y sus bajadas,
ora en la cresta de la ola,
ora sufriendo su impacto, su cólera.
Y al fin la embarcación se desmorona,
se agrieta, me abandona,
sucumbe a la tormenta,
tan inesperada como violenta.
Y me hundo, siento frío,
entumecimiento, la oscuridad me apresa,
y del muelle zarpa un nuevo navío,
indiferente a mi ausencia.
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