Hoy me siento niño otra vez...
no con la vitalidad y chispa de un infante
sino desvalido, demandante de amparo,
de alivio, de amante,
de cariño...

Ay!, como quisiera sentir sobre mi piel tus labios,
llorar en tu vientre, sedarme en el confort de tu regazo,
beber tu leche tibia y estar en dependencia,
en fijación oral y regresiva
ocupando el lugar de tu corpiño...

pero no lo comprendes...
y supones que un toro hay en mi pecho,
que mis manos son garras de león de mil batallas
que sometió panteras en su lecho,
que no requiero ayuda...
que sólo puedo darla...

Aún así, clamo por ti... libre de falsas poses!
pues regresivo o no,
así lo denominen dependencia:
me haces falta!
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