Gloria, Victoria, Esperanza.
El velo se rasga mientras avanza,
la novia de las mil sonrisas
se casa, y el corazón nos hace trizas.

La jovencita del pasaje Tegualda
olvidó a su familia y sin amor,
nos dejó volando en la distancia
para casarse con un joven actor.

¿Por qué ya no nos quieres, muchacha?
Tantas tazas de té consumidas, entre medio de las risas
se tiran por la borda mientras pisas, 
la alfombra hacia el altar, con linda facha.

¡Mi flaquita! Mi dulce prima,
se me casa con un hombre
¡que a mis versos le quita la rima! 

Y me ignora la dulce prima, 
que con amor me educaba,
que con sus brazos me rodeaba,
y me instaba a llegar a la cima.

Se va con un hombre extraño, 
se va con el dueño de su amabilidad.
Por él pasarán los años,
y de ella no se sabrá la verdad.

Te quiero, primita bonita,
extraño tu alma tan buena
que acoge al alma de faz tan seria
y que nos provoca a nosotros, gran pena.
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