Para un invierno
sin resfriado.
No hay como
 un fruto dorado
que la naturaleza
 nos ha regalado.
 
Aromática
y delicada
con cascara
 o pelada
bastó un bocado,
para que mi aliento
 se haya perfumado.
Por chicos
y grandes
 es la más solicitada
en  gajos
o naranjada.
 
Si por allí alguien la nombra,
agua se me hace la boca.
Pronunciando abracadabra
tenerla quisiera,
pues no soy de roca
y mi sed no es poca.
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