Quietud en el instante preciso,
los mismos cuerpos, los mismos ojos,
la noche florece,
el espacio ilumina el silencio.
 
En fina cuerda la palabra estimula,
oleos azules y giro transversal
para labios alados
y escaleras de espiral.
 
Hipocampos celestes. Aquí estoy.
Sueños salvajes, alto, muy alto.
para esperar el juego de un Cielo perfecto,
y proteger a las damas que pasan.
 
Dos estrellas se observan,
abren sus pétalos en el mismo prisma,
renaciendo aureolas de neón:
ventanas de maravillas estelares.
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