(Un niño al que la ola del tsunami se llevó sobre un árbol)
Esto estaría pensando si tuviera raciocinio
Pero soy un niño de tres meses.
Un bebé sin capacidad de entender, ni de ver, ni de sentir más allá del olor de su madre
El hambre y el sueño. Pero seguro que estaría pensando esto. Colgado en un árbol. Tras haber pasado una enorme ola. Verás el mar, me decían desde fuera, pero nunca, en mis tres meses de vida, pensé que el Mar se adelantaría a visitarme a mí. De este modo. Violento. Llenando de gritos y dolor mis tres escasos meses.
Vendrán a rescatarme. Lo sé. Pero yo no quiero bajar. Yo quiero morir. Volver al lugar del que he venido. Al líquido caliente y protector, no al destructivo y violento.
Buscad a mi madre y que me devuelva dentro.
No por favor, no me hagáis bajar de aquí. Buscad a mi madre y que me devuelva dentro. Allí todo era mucho más sencillo. Aprendí a ser adulto nada más nacer. Y no es justo.
Estoy colgado en un árbol. Muerto de frío, y de hambre. Pero vivo. Más vivo que nunca y más muerto que hace meses. Buscadla por favor. Que me devuelva dentro. Me he llenado de gritos y de dolor. En sólo tres meses.
Yo no quiero bajar del árbol. No quiero ver el mar, ni que venga a visitarme.
¿Ahora qué? Dejadme, sacadme de esta cama. No me curéis las heridas, quitadme esa luz de la cara.
No quiero ser famoso,  ni salir por la televisión, quiero volver adentro, dejadme regresar a las entrañas de la tierra. De la madre que ha abrazado el corazón de la mía. Mi madre, mi hogar.
Dejadme morir, volver al húmedo calor del interior. ¿Quién pidió que me dierais por segunda vez la vida? Creedme, con tres meses fue suficiente. No entiendo nada. No os entiendo a vosotros. A todos vosotros. Y pensar que yo soy el ser diminuto que no es capaz de razonar. Ni distingue los colores, ni las voces. Sólo el corazón, la respiración, el latido profundo de su madre perdida entre las olas del mar que vino a visitarme.
800

Cargando comentarios...