Fiera, advenediza advenida a mi tierra:
Forastera, extranjera, foránea intrusiva.
Penetras el espacio donde en el verde vivo
irrumpiendo en lo tenue en que labro caracolas....
Me molesta que vengas a destruir mis pájaros,
mis cantos otoñales, mis arpegios recientes
y que traigas dolor a mi valle de encantos:
No deseo a las pérfidas que reparten perfidia
ni quiero que arcaísmo alguno deslustre mis quehaceres
y querencias, ni que haya pozos bizarros donde coloqué montes
tiñendo cada valle de sílabas naranja y con pincel y espátula ceñí a la alegría.
He colmado de viento a todo acantilado y sembrado de vértigos a las cuevas arcanas.
Prefiero estar a sólas en mi ser extendido y crear mil latidos al caer cada tarde.
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