No existo en el tiempo agigantado del vacío
que envuelve a la nada que hago.
No existo cuando grito desesperado
cubierto de lagrimas en un cielo azul frío.
No existo cuando corro y corro hacia la negación
y agitado me detengo sin sentido, sin respiración.
Existí cuando tus piernas comprimían mi cuerpo,
apretando y soltando, como latido de corazón.
Existí cuando tu aliento secaba mi traspiración
y tu rostro era un estrella que brillaba como el sol.
Existí en cada caricia que tu mano pintaba en mi piel
el retrato de nuestros cuerpos haciendo el amor.
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