¿Existe el derecho a no migrar?
Actualmente, el nivel económico, social, laboral y, sin duda, el político de México, se encuentran en situaciones precarias. Los ciudadanos mexicanos, cada vez más, nos vemos en la necesidad de buscar alternativas para seguir sustentando a nuestras familias, abrimos un negocio nuevo, o, por lo contrario, vendemos uno que ya no deja la ganancia esperada, se busca un empleo extra o, se trabaja el doble en el que ya se tiene, se venden vienes familiares importantes etcétera. Otra de estas alternativas, es el migrar a otra localidad, otro estado o incluso a otro país en búsqueda de fuentes económicas más caudalosas con las cuales poder seguir viviendo de manera óptima.
Como se establece en el artículo 11 de la Constitución Mexicana, toda persona tiene derecho para entrar en la República, salir de ella, viajar por su territorio y mudar de residencia, sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otros requisitos semejantes (…) (Constitución Mexicana, 2017, p.14). Últimamente, este “privilegio” que poseemos como mexicanos, es un arma de doble filo, tanto para el/los que deciden migrar, como para el/los que se queda. Se parte con muchos sueños en la mano, y, día con día, se van soltando uno a uno, porque se cumplen si todo sale como se espera o porque los obstáculos presentados los van matando.
Además, la carencia económica, sin duda clave para decidir migrar, se ha convertido en un obstáculo, ya que, el moverse de su localidad de origen hasta la de destino puede llegar a ser bastante caro. Mordidas a policías, asaltantes, polleros, si tu destino es en nuestro país vecino del norte, etc., forman parte de la lista de gastos que se debe de considerar al momento de decidir migrar. Otra cosa a la cual se le debe de prestar atención es a los riesgos que se enfrentaran al salir de su “zona de confort”, secuestros en sus múltiples presentaciones; para centros de prostitución, para extorsionar a los familiares del migrantes, para reclutamiento de bandas criminales etcétera. Sin duda, el migrar en búsqueda de una vida mejor, no siempre tiene final feliz.
El fenómeno migratorio para los países receptores de migrantes es bifurcado, ahora explico por qué poniendo a ejemplo el flujo migratorio de mexicanos a Estados Unidos. El gobierno de este país, indudablemente, ha destinado mucho dinero en la implementación de técnicas que dificulten el cruce de los migrantes por toda la zona fronteriza, llámese el Sásabe, Altar y demás. No solo este dinero se ha ido en técnicas si no en personal “capacitado” para perseguir al migrante por todo el desierto. Pero, por lo contrario, Estados Unidos a nivel económico, se ve altamente beneficiado por la barata, dócil y capacitada mano de obra que recibe de los migrantes, dichosos por empezar a trabajar, a pesar de las precarias condiciones, y así poder enviar dinero a sus familias. Esto quizá explique porque Estado Unidos no ha implementado medidas severas para detener el flujo migratorio a su país, porque sin duda, si se quisiese, se pudieran implementar leyes a las empresas para complicar el proceso de contratación de indocumentados.
Pero ahora genero esta reflexión, así como se posee como mexicano el derecho a migrar, porque no también se posee el derecho a NO migrar. Desde hace varias décadas hasta el hoy en día el migrar ya no es una decisión que se puede consensar dentro de una familia, se ha convertido en algo definitivo, el no migrar, actualmente, se ha vuelta sinónimo de muerte, ya que no se cuenta ni con la más mínima esperanza de poder continuar viviendo en su comunidad de origen.
Los gobiernos corruptos, la notoria falta de administración en los recursos económicos que genera un país, sesgados solamente a una parte de la población, las bandas criminales y de narcotráfico, la falta del desarrollo de empleo, la imposibilidad de abrir un negocio, la poca oferta de estudio a personas sin recursos, las “palancas” dentro de las universidades de gobierno que arrebatan el lugar de jóvenes que se esfuerzan por entrar, todo estas premisas son las causantes, entre muchas, muchas más de que no se tenga el privilegio de no migrar, el privilegio de poderse quedar en sus hogares, con su familia, con sus costumbres y tradiciones. Arrebatan a miembros de familias para dejarlas con hoyos irremplazables.
Por lo que me surge la necesidad de preguntar, ¿qué no deberíamos de exigirle al gobierno en turno este derecho, así como a lo largo de la historia se han exigido otros? Se deberían de implementar técnicas para que el mexicano, por ejemplo, pueda quedarse en México, para que el guatemalteco no tenga que cruzar dos fronteras para seguir manteniendo a su familia, para que las familias continúen unidas, para que no se tenga a personas que no son “ni de aquí, ni de allá”, para que se tenga el derecho a no migrar.
Como se establece en el artículo 11 de la Constitución Mexicana, toda persona tiene derecho para entrar en la República, salir de ella, viajar por su territorio y mudar de residencia, sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otros requisitos semejantes (…) (Constitución Mexicana, 2017, p.14). Últimamente, este “privilegio” que poseemos como mexicanos, es un arma de doble filo, tanto para el/los que deciden migrar, como para el/los que se queda. Se parte con muchos sueños en la mano, y, día con día, se van soltando uno a uno, porque se cumplen si todo sale como se espera o porque los obstáculos presentados los van matando.
Además, la carencia económica, sin duda clave para decidir migrar, se ha convertido en un obstáculo, ya que, el moverse de su localidad de origen hasta la de destino puede llegar a ser bastante caro. Mordidas a policías, asaltantes, polleros, si tu destino es en nuestro país vecino del norte, etc., forman parte de la lista de gastos que se debe de considerar al momento de decidir migrar. Otra cosa a la cual se le debe de prestar atención es a los riesgos que se enfrentaran al salir de su “zona de confort”, secuestros en sus múltiples presentaciones; para centros de prostitución, para extorsionar a los familiares del migrantes, para reclutamiento de bandas criminales etcétera. Sin duda, el migrar en búsqueda de una vida mejor, no siempre tiene final feliz.
El fenómeno migratorio para los países receptores de migrantes es bifurcado, ahora explico por qué poniendo a ejemplo el flujo migratorio de mexicanos a Estados Unidos. El gobierno de este país, indudablemente, ha destinado mucho dinero en la implementación de técnicas que dificulten el cruce de los migrantes por toda la zona fronteriza, llámese el Sásabe, Altar y demás. No solo este dinero se ha ido en técnicas si no en personal “capacitado” para perseguir al migrante por todo el desierto. Pero, por lo contrario, Estados Unidos a nivel económico, se ve altamente beneficiado por la barata, dócil y capacitada mano de obra que recibe de los migrantes, dichosos por empezar a trabajar, a pesar de las precarias condiciones, y así poder enviar dinero a sus familias. Esto quizá explique porque Estado Unidos no ha implementado medidas severas para detener el flujo migratorio a su país, porque sin duda, si se quisiese, se pudieran implementar leyes a las empresas para complicar el proceso de contratación de indocumentados.
Pero ahora genero esta reflexión, así como se posee como mexicano el derecho a migrar, porque no también se posee el derecho a NO migrar. Desde hace varias décadas hasta el hoy en día el migrar ya no es una decisión que se puede consensar dentro de una familia, se ha convertido en algo definitivo, el no migrar, actualmente, se ha vuelta sinónimo de muerte, ya que no se cuenta ni con la más mínima esperanza de poder continuar viviendo en su comunidad de origen.
Los gobiernos corruptos, la notoria falta de administración en los recursos económicos que genera un país, sesgados solamente a una parte de la población, las bandas criminales y de narcotráfico, la falta del desarrollo de empleo, la imposibilidad de abrir un negocio, la poca oferta de estudio a personas sin recursos, las “palancas” dentro de las universidades de gobierno que arrebatan el lugar de jóvenes que se esfuerzan por entrar, todo estas premisas son las causantes, entre muchas, muchas más de que no se tenga el privilegio de no migrar, el privilegio de poderse quedar en sus hogares, con su familia, con sus costumbres y tradiciones. Arrebatan a miembros de familias para dejarlas con hoyos irremplazables.
Por lo que me surge la necesidad de preguntar, ¿qué no deberíamos de exigirle al gobierno en turno este derecho, así como a lo largo de la historia se han exigido otros? Se deberían de implementar técnicas para que el mexicano, por ejemplo, pueda quedarse en México, para que el guatemalteco no tenga que cruzar dos fronteras para seguir manteniendo a su familia, para que las familias continúen unidas, para que no se tenga a personas que no son “ni de aquí, ni de allá”, para que se tenga el derecho a no migrar.
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