Eternidad: ve y trae sus cuidados.

sus cuadas largas en las que me regocijo:

Sus ondas, su fuego inagotable

sus promontorios propensos a mi alarido.

Yo soy aquel al que quitó el llanto

y llenó de mirra y aloe clandestino.

Tráela ya, con su melena indemne:

Tráela con primor y con premura.

Ella es mi luna y el marfil que se me ha dado

a mí, que ya rugí como valiente.

Que venga ya en todos sus perfumes

para danzar en un cruce de copas

y entrelazar del todo la enramada

donde somos felices y furtivos.

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