Estoy vivo
Con la muerte de Alcides, circularon las vivencias trascurridas, cuando no comprendía la vida pero entendió de inmediato que aquel era un curso largo y que le llevaría el terminarlo toda la vida. Recordó aquella ciudad, donde se aprendía un nuevo chiste cada día que se salía y cuando no, se lo venían a contar a uno. Ya por la tarde con las últimas luces de una tarde melancólica, rodeado de sus seres queridos y después de saborear una última taza de café, pronunció aquellas palabras que quedaron grabadas en los recuerdos: “Estoy vivo…” y cerró los ojos para siempre.
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