Este planeta
Repleto de incongruencias
Injustamente poseído por hipócritas
Testigo imparcial de nuestros errores
Receptor ignorado de fatales castigos
Este vasto planeta
Que regenera ríos inmortales
Que ampara bosques acogedores
Que nos quita el aliento con valles asombrosos
Este es nuestro planeta
Extinguido y resucitado tantas veces
Un habitante verdaderamente inaudito de la galaxia
Posee tantas bondades y ofrece tanta vida
Recibiendo como pago inmerecido el rencor y la indiferencia
Pero lo que olvidamos es que él también puede estallar en cólera
Aunque lo haga con mucha menos frecuencia que nosotros
Las veces que lo hace, grita desoladamente
“¡Basta, ya es suficiente!
 
¿Qué he hecho yo para ganarme tanto daño y tanto odio?
¿Acaso no están satisfechos? ¿Qué más quieren de mí? “
Dando así prueba de su olvidada y subestimada grandeza
El rugir de sus volcanes devora con un apetito feroz
El estruendo de sus tormentas perturba inoportunamente
La fuerza bruta de sus terremotos hace y deshace arbitrariamente
Este planeta llora, sangra y revienta tan violentamente
Que podemos reclamar, reclamar y pedirle piedad
Creyendo estúpidamente que una plegaria insincera es la solución
Encubriendo nuestra misantropía con lamento y golpe en el pecho
Para hallarnos justo donde todo comenzó
En un ambiente contradictorio lleno de reflexiones y sofismas
Sin ninguna posibilidad de alcanzar algo de moral
Planeta tierra, gigante que todo lo puedes
Oh, barón de la vida y de la muerte
Guía sabio de mis fantasías
Acompañante inerte de mis aventuras
No creas que solo existe el egoísmo y la codicia
Por favor, no supongas que el deseo de algunas personas por controlarte es universal
Puede que hoy sea difícil percibir el bien entre tanto mal
Pero de algo no dudes, planeta mío: aún hay quienes te amamos
Cuando creas que todo está perdido, recuerda esto
 No nos hemos rendido, por muy pocos que seamos
Seguimos aquí, luchando contra la discordia
El cansancio y el dolor que buscamos todos los días son por ti
Lo único que espero, es que nuestro esfuerzo sea suficiente
Para demostrarte, planeta de mi corazón, que aún hay esperanza.
1900

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