ERES
ERES
Naciste un dos de marzo de mil novecientos setenta y tres/
cuando el verano ya inclinaba la frente
y la luz se volvía aún más honda/
Y desde entonces avanzas como un río que conoce su cauce/
que jamás ha necesitado alzar la voz/
para hacerse anotar por cartógrafos ni exploradores/
Hermano menor de dos latidos casi unísonos/
distinguible por su estatura serena
de un príncipe destinado a la victoria
que no disputa coronas/
cierto de que la nobleza verdadera jamás compite/
Creciste alto como un roble
que mide el cielo en silencio/
y ofrece sombra y reposo antes que argumentos/
Entras a un lugar y algo se alinea/
las frases bajan su prisa/
el tiempo ajusta su engranaje a tus pausas/
Hay en ti una claridad rigurosa
que pliega el día con precisión de relojero artesano/
y lo deja dispuesto sobre una mesa pulcra al amanecer/
Todo en ti respira exactitud milimétrica/
Tu reloj marca las cuentas sin temblor ni dudas/
Pero si tus niñitas pronuncian tu nombre/
el universo entero se inclina suavemente
hasta quedar a la altura de sus voces/
No traduces el alma en discursos vacíos/
Acercas la silla/
Sirves el café en su minuto exacto/
Escuchas hasta el fondo/
Sostienes la mirada como quien resguarda una llama del viento
y espera una respuesta/
La justa/
Cuando una explicación podría abrir una vieja herida/
eliges no perder la propiedad sobre tus palabras
y enfundas tu silencio en su estuche de terciopelo negro/
Dices/
entre risas que compartimos/
que eres un rey hermoso/
y la risa te absuelve de toda vanagloria/
porque en tu gesto hay conciencia sin plumas ni ruido/
valor y verdad que también reconozco/
-Lo confieso-/
Hablas lengua de otros idiomas como quien abre balcones/
descorre cortinas y deja entrar otros soles/
En cada mesa honras el pan/
la conversación limpia y honesta/
A todo le añades la sobriedad del buen gusto/
Eres caballero de la Fe sin armadura/
franco como la luz después de la lluvia/
bromista con delicadeza de borlas doradas/
Duermes más cuando el invierno espesa la noche/
obediente a mareas que sólo tú escuchas/
Despiertas a horas insólitas con esa tibieza constante en la voz/
que me recuerda un gran tazón de leche y miel
y me devuelve el color en los días grises/
Eres sol en medio del frío/
no por el fulgor que deslumbra/
sino por esa forma tan tuya de quedarte
hasta que el hielo cede/
hasta que el hierro por fin se funda/
Eres complejo y simple como el mar que te rige/
de profundidades abisales bajo una superficie en apariencia calmada/
Ahora que marzo vuelve a pronunciar tu nombre/
tu único nombre/
pienso que el tiempo en ti no se desgasta/
se ordena/
se afina/
se templa/
Eres luz de carácter firme puntualmente disciplinada/
un príncipe sin insignias visibles/
guardián inmemorial de lo que realmente importa/
el orden justo/
el cariño sostenido/
la belleza sin exceso/
Y te lo digo con gratitud tranquila/
me haces bien/
como el sol de la madrugada que entra sin estrépito por mi ventana/
y con paciencia invencible abate las sombras antiguas/
desarma a los fantasmas/
y deja el aire claro para empezar de nuevo.//



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